¿Quienes fueron los Visigodos y qué hicieron en Hispania?
Los visigodos crearon el primer reino peninsular independiente y unido, desde los Pirineos hasta Gibraltar.
En el reino visigodo una minoría tenía el poder, y basaba su fuerza en el ejército y en los jefes militares. Los reyes eran elegidos, y la elección de cada nuevo rey traía luchas sangrientas entre clanes y familias que se peleaban por el poder.
Desde el siglo VI al IX d.C. la Bética (territorio incluido en la actual Comunidad Autónoma de Andalucía), parte del reino de los visigodos, constituyó una excepción en Europa. A diferencia del resto, que poco a poco se dividió en pequeños territorios en constante guerra y dedicados básicamente a la agricultura, la Bética conservó su cultura urbana y sus conexiones comerciales y culturales en la zona mediterránea.
Los comienzos del siglo V constituyen un momento dificil en casi todas las partes de Imperio romano. El desplazamiento de pueblos bárbaros en dirección a Occidente llega a afectar incluso a Hispania, la zona más occidental del Imperio. Rechazados durante cierto tiempo, en el 409 suevos, vándalos asdingos y silingos, y alanos irrumpen por los Pirineos. El choque que para los habitantes de la Península Ibérica supuso su entrada lo registran las fuentes conservadas de esa época, especialmente la crónica de Hidacio. Durante dos años, abandonados como provinciales a sus propios medios de defensa y privados de cualquier ayuda procedente del poder imperial, los habitantes de Hispania sufren saqueos, asesinatos y pillajes por parte de los bárbaros. Ya en el 411, y gracias a un acuerdo entre los pueblos invasores, acuerdo en el que no pareció desempeñar papel alguno el Imperio, suevos, vándalos y alanos se reparten la Península ocupando cada uno de ellos una zona. Gallaecia quedó como sede de los vándalos asdingos bajo el rey Gunderico, y de los suevos, con Hermerico; la Lusitania y la parte oeste de la Cartaginense pasaron a ser ocupadas por los alanos bajo el mando de Audax, y la Bética fue atribuida a los vándalos silingos. De toda la Península quedaba libre la zona oriental de la Cartaginense y la Tarraconense. La falta de intervención del Imperio a lo largo de este período se justifica si pensamos en los problemas que Roma tiene planteados simultáneamente en la propia Italia con la entrada de Alarico, y la coincidente aparición de usurpadores, factores ambos que hacen necesaria la presencia de los ejércitos imperiales en puntos distintos.
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